domingo, junio 21, 2009
martes, junio 09, 2009
Ayer se me perdió un pájaro y salí a mirar, y culpé al gato y me avergoncé después y pude ver ya dormido la llanura de árboles bajos donde la llovizna había apagado hasta su sombra y sólo entonces me tranquilicé. El resto del día deambulé por la ciudad; colgaba de mí la tristeza intermitente de cuando se me pierde un pájaro.domingo, mayo 31, 2009
miércoles, mayo 27, 2009
Cosas que Bertín anotó hoy en su libreta:

con lo que gasto en café.
yo se lo preguntaría.
¿Vos sabés que lo que tenés acá son esclavos, no? Sí.
llevo un tatuaje que no entiendo, pero lo entendía un día y por eso igual lo quiero.
che, entonces no hay manera de no ser quien uno es. Lo que no quiero es ser un pelotudo.
aunque no haya nada justo.
siempre vas a encontrar pañuelos de papel en mi mochila.
hasta ahora el Dr. Entelman es un charlatán.
soy el de la barba color ají molido.
sábado, mayo 23, 2009
viernes, mayo 22, 2009
miércoles, mayo 20, 2009
Salir por Córdoba
Salí de la ciudad por Córdoba. Escuché varios temas de un disco de Donovan que me bajé hace unos días. Pesqué una frase que decía algo así como “Save a sunny wish for a rainy day”, me gustó, la saboreé un rato, y después la escupí por la ventanilla, creo que porque no le pude hacer decir lo que yo quería que dijera.
Más tarde, en un semáforo le subí el volumen a Janis Joplin, que cantó y gritó como una loca linda, y la acompañé con aplausos al ritmo que las olas sugerían.
Salir de la ciudad por Córdoba, dejar la ciudad por unos días.
Más tarde, en un semáforo le subí el volumen a Janis Joplin, que cantó y gritó como una loca linda, y la acompañé con aplausos al ritmo que las olas sugerían.
Salir de la ciudad por Córdoba, dejar la ciudad por unos días.
sábado, mayo 02, 2009
lunes, abril 20, 2009
domingo, abril 19, 2009
Derecho romano

Me duermo en la clase de derecho de la Roma muy tan antigua. Decae la república. Profe, se va usted por las ramas de una República que se nos cae a pedazos. Dinastía de los Antoninos.
La mina que estaba sentada atrás mío se levantó y se fue. Ya no me lee por la espalda, gracias a dios, la muy hija de puta.
¡Mirá! ¡Está hablando de Marco Aurelio y Cómodo! ¡Aguante!
Queda media hora de clase. Sospecho que la voz del cuaderno no es mi voz. Lo cierro, desconfiado. Pausa.
Hay algo en cómo pisás con este pie, me dijo esta mañana la podóloga; sin soltarlo me miró y me dijo eso.
Último momento: Parece ser que Papiniano manejaba el latín que daba calambre.
Queda media hora de clase. Sospecho que la voz del cuaderno no es mi voz. Lo cierro, desconfiado. Pausa.
Hay algo en cómo pisás con este pie, me dijo esta mañana la podóloga; sin soltarlo me miró y me dijo eso.
Último momento: Parece ser que Papiniano manejaba el latín que daba calambre.
imágen: yo en enero, sentado en las gradas del teatro de Jerash, antigua ciudad romana, hoy en Jordania.
viernes, abril 17, 2009
6:30 a.m. Empezó siendo sólo una trasnochada, pero empieza a hacerse de día y ahora siento que quizás también vaya a madrugar. No sé si darme una ducha y acostarme, o prepararme unos mates y ponerme a leer algo. Recién me asomé a la ventana de adelante, que da a la calle, y pude ver cómo algunas luces encendidas, de mi entrada, de los vecinos, se vuelven lentamente absurdas. Van a estar ahí, luminosas e invisibles, un rato largo hasta que la gente se despierte. Allá alto titila la luz roja de una antena de radio. Los pájaros empiezan también a titilar, a su manera. Pronto esto tan mío no será ni mío ni de nadie. Prender la radio o la tele, con los noticieros ya en marcha, sería malvenderlo todo. Algún trasnochador de otro tiempo recomendaba huir en este punto, cubrirse con las sábanas antes de que el sol…lo que ya saben,…para poder más tarde volverlo todo un recuerdo, materia manipulable, real o irreal a nuestro antojo. Pero no me convence, hoy no. Hoy si no dormí, que parezca que no dormí. Que hace horas que estoy viendo, y eso no puede ser motivo de vergüenza.
jueves, abril 16, 2009
Percepción del tiempo
miércoles, abril 08, 2009

Choque en Panamericana. Letra fea sobre el regazo. Probablemente haya sido la primera vez que escribí la palabra regazo. Lo sentí, y además, me doy cuenta porque no supe cómo escribirla.
Casi choco al de adelante, pero casi en serio. Es un Ka rojo de los nuevos.
Frenado bajo un puente. Sombra que es privilegio de pocos, y pronto esos pocos van a ser otros.
Ya estoy soleado; aquella sombra parece mentira, no se lo creería a nadie. No voy a vivir a la sombra de un privilegio que nunca tuve.
La otra vez me pasó también de sentir que era la primera vez que escribía una palabra, y lo iba a decir y no lo dije, me dio vergüenza o algo parecido, qué boludo, y ahora no me la acuerdo. Podría tener ya dos ejemplares en mi colección de memorias de primeras veces de escribir una palabra.
Paren todo. Ley: No avanzar con la vista en el cuaderno; me lo voy a chocar, eh, me voy a dar el gusto.
Voy a llegar tarde a terapia, ya lo veo. No lo había mencionado pero está eso en el aire, llego tarde. ¿Por qué tardan tanto en juntar los maniquíes a la boloñesa? ¿No les quedó un último aliento como para arrastrarse sabiamente hasta un costadito y dejarnos seguir a los que podemos?
Hoy en La ciudad ausente, leí una frase que me encantó: “…flaco como un cadáver y asqueado de comer pajaritos crudos”. Me reí, sólo, estaba leyendo sentado en la galería, rodeado por los verdes del jardín. Me reí, y miré para adentro de casa y no me contestaron la risa, y qué suerte, porque no había nadie.
Me imaginaba recién mi llegada a terapia, “sabés que salí con el tiempo justo, y un choque en Panamericana me noqueó”. Pero creo que no voy a llegar ni para decir eso.
Casi choco al de adelante, pero casi en serio. Es un Ka rojo de los nuevos.
Frenado bajo un puente. Sombra que es privilegio de pocos, y pronto esos pocos van a ser otros.
Ya estoy soleado; aquella sombra parece mentira, no se lo creería a nadie. No voy a vivir a la sombra de un privilegio que nunca tuve.
La otra vez me pasó también de sentir que era la primera vez que escribía una palabra, y lo iba a decir y no lo dije, me dio vergüenza o algo parecido, qué boludo, y ahora no me la acuerdo. Podría tener ya dos ejemplares en mi colección de memorias de primeras veces de escribir una palabra.
Paren todo. Ley: No avanzar con la vista en el cuaderno; me lo voy a chocar, eh, me voy a dar el gusto.
Voy a llegar tarde a terapia, ya lo veo. No lo había mencionado pero está eso en el aire, llego tarde. ¿Por qué tardan tanto en juntar los maniquíes a la boloñesa? ¿No les quedó un último aliento como para arrastrarse sabiamente hasta un costadito y dejarnos seguir a los que podemos?
Hoy en La ciudad ausente, leí una frase que me encantó: “…flaco como un cadáver y asqueado de comer pajaritos crudos”. Me reí, sólo, estaba leyendo sentado en la galería, rodeado por los verdes del jardín. Me reí, y miré para adentro de casa y no me contestaron la risa, y qué suerte, porque no había nadie.
Me imaginaba recién mi llegada a terapia, “sabés que salí con el tiempo justo, y un choque en Panamericana me noqueó”. Pero creo que no voy a llegar ni para decir eso.
También diría: “La verdad que no quería venir, pero iba a venir, ya estaba viniendo. Incluso querría que no hubieran chocado, porque no me sirve, ante mí mismo, de excusa no me sirve, yo necesito un meteorito del tamaño de Fuerte Apache que reviente contra la General Paz, pero algo tan mundano como un choque no me sirve. Me siento un ordinario, te juro, por no haber llegado a una sesión por un choque de autitos chocadores. Sobretodo si yo tengo claro que lo propio de los autitos chocadores es chocar, chocar hasta el hartazgo, descansar un poco y seguir chocando. Si yo sé que a la gente le encanta chocar en la Panamericana, les hace cosquillas”.
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